Ductos Metálicos: La Ruta Invisible que Hace Posible el Postensado

El ducto metálico es la pieza que casi nadie ve, pero sin la cual el postensado no funcionaría. Te explicamos qué es, cómo se instala y por qué importa.

Nadie lo ve una vez terminada la obra, pero sin él, el torón simplemente no tendría por dónde pasar.

Cuando la gente piensa en postensado, casi siempre imagina el torón tensándose con el gato hidráulico, o el anclaje final apretando la cuña contra el concreto. Pocas veces alguien piensa en el ducto metálico: ese tubo corrugado que se coloca dentro del encofrado antes de colar el concreto, y que después queda completamente escondido dentro del elemento estructural, invisible para siempre.

Y sin embargo, sin el ducto metálico, el sistema de postensado tal como lo conocemos simplemente no existiría. En este artículo te explicamos qué es, cómo funciona, qué cuidados requiere su instalación, y por qué una falla en esta pieza aparentemente «secundaria» puede arruinar meses de trabajo en obra.

¿Qué es un ducto metálico y para qué sirve?

El ducto metálico es un tubo corrugado, generalmente de lámina delgada de acero, que se coloca dentro del elemento de concreto antes de la colada, siguiendo exactamente la trayectoria que el torón deberá tener una vez instalado (recta, curva, o una combinación de ambas, según el diseño estructural). Una vez que el concreto fragua, el ducto queda embebido dentro del elemento, formando un «túnel» hueco a través del cual, días o semanas después, se introducirá el torón para tensarlo.

Su función parece simple —»ser un tubo hueco»— pero en realidad cumple varias tareas críticas al mismo tiempo: protege el torón de contacto directo con el concreto fresco durante la colada, define con precisión la trayectoria exacta que tendrá el cable dentro del elemento (algo esencial para que el diseño estructural funcione como fue calculado), y posteriormente sirve como cámara para inyectar el mortero de protección que rellena el espacio alrededor del torón una vez tensado.

¿Por qué corrugado y no un tubo liso?

La superficie corrugada del ducto no es un detalle estético ni un accidente de fabricación: cumple una función estructural importante. Esa superficie rugosa mejora la adherencia entre el ducto y el concreto que lo rodea, y también entre el mortero de inyección (que se coloca después del tensado) y el ducto mismo. En sistemas de postensado adherente, esta adherencia es fundamental para que la fuerza del torón se transmita correctamente a lo largo de toda la longitud del elemento, y no solo se concentre en los puntos de anclaje.

El proceso, paso a paso

  • Colocación del ducto: se instala dentro del armado de acero de refuerzo, siguiendo el trazo (perfil) exacto que especifica el proyecto ejecutivo, sujetándolo firmemente para que no se desplace durante la colada.
  • Colado del concreto: el concreto se vierte alrededor del ducto, que debe resistir la presión del concreto fresco sin deformarse ni colapsarse.
  • Introducción del torón: una vez que el concreto ha fraguado y alcanzado la resistencia especificada, se pasa el torón a través del ducto (a veces ya viene preinstalado antes de colar, dependiendo del método constructivo).
  • Tensado: se aplica la tensión con el gato hidráulico correspondiente, y se ancla en los extremos.
  • Inyección de mortero: finalmente, se inyecta un mortero especial a presión dentro del ducto, rellenando el espacio alrededor del torón ya tensado. Este mortero protege al torón de la corrosión y, en sistemas adherentes, transmite la fuerza a lo largo de todo el elemento.
Un riesgo que no se puede pasar por alto: si el ducto se daña, se aplasta o se perfora durante la colada (algo que puede pasar si el concreto se vibra de forma descuidada cerca del ducto, o si la cuadrilla de acero pisa el ducto sin cuidado), el resultado puede ser un bloqueo que impide pasar el torón después, o peor, una fuga de concreto o lechada dentro del ducto que compromete toda la trayectoria de tensado. Por eso la supervisión durante el colado es tan importante como la calidad del ducto mismo.

Ducto metálico vs. ducto de plástico: ¿cuándo se usa cada uno?

Aunque el ducto metálico corrugado es el sistema tradicional y más ampliamente usado, en años recientes ha ganado terreno el ducto de plástico (generalmente polietileno de alta densidad), especialmente en proyectos donde la durabilidad a largo plazo frente a la corrosión es una prioridad más alta que en un proyecto convencional —puentes en ambientes marinos, o estructuras con vida útil de diseño extendida—. El ducto plástico no se corroe como el metálico, aunque su comportamiento mecánico ante el aplastamiento durante la colada y su costo suelen ser factores que el proyecto debe evaluar caso por caso.

¿Qué revisar antes de comprar ducto metálico para tu proyecto?

  • Diámetro correcto según el número y calibre de torones que va a alojar (debe existir holgura suficiente para permitir el paso del torón y la inyección posterior de mortero).
  • Calibre de lámina adecuado para resistir la presión del concreto fresco sin deformarse.
  • Rigidez suficiente para mantener el trazo curvo diseñado sin «aplanarse» en los puntos de mayor curvatura.
  • Compatibilidad con los acoplamientos (uniones entre tramos de ducto), que deben quedar completamente selladas para evitar que entre lechada de concreto durante la colada.

En resumen

El ducto metálico es la pieza que nadie ve una vez terminada la obra, pero que hace posible literalmente todo el sistema de postensado: define la trayectoria del torón, lo protege durante la colada, y sirve como cámara de inyección del mortero protector. Un ducto de mala calidad, o instalado sin cuidado, puede arruinar semanas de trabajo previo en armado y colado. Vale la pena tratarlo con la misma seriedad técnica que a cualquier otro componente crítico del sistema.

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